Crisis ambiental y climática: “Todo el planeta está viviendo a crédito”

Juan José Amate – Promotor y Responsable del Área de Gestión del Conocimiento
Representante de la Red Internacional Promotores ODS España RIPO

En el ámbito del Programa de Mentoría CONEXUS II y con el apoyo de Impact Hub Barcelona, el 27 de enero SINGA dio inicio a la segunda sesión del evento ESPACIO CONEXUS, con la ponencia 100% online de Juan José Amate, en la cual se abordó la problemática ambiental y climática existente.

Un reflejo de esta preocupante situación es el actual modelo de producción y consumo que impera a nivel mundial, el cual no funciona, pues genera una gran ineficiencia que deriva en la generación de residuos a lo largo de toda la cadena de extracción, producción y de consumo, de manera que los propios productos que se utilizan no están diseñados para que su uso sea lo más sostenible. Un ejemplo de ello es que “a lo largo de toda la cadena de producción de consumo de alimentos, aproximadamente entre el 30% se desperdicia, suponiendo además un 30% de consumo de agua, de ocupación de tierra, de consumo de fertilizantes entre otros, que lamentablemente no han servido para alimentar a nadie”.

La Tierra en números rojos 

La pandemia que se inició el año 2020 significó un respiro para el planeta, pero al día de hoy hemos regresado a los límites de insostenibilidad del 2019, tanto así que el 29 de julio del 2021, la tierra alcanzó su mayor déficit. Y si bien temas como el calentamiento global, la crisis ambiental y climática tienen mayor cabida en la agenda política y también mediática; la situación no presenta mejoras a nivel climático, de sobrecapacidad, de consumo de recursos y eficiencia, ni tampoco a nivel de circularidad de la economía. De hecho, la triste realidad es que cada vez se requiere más espacio para ubicar “nuevos vertederos”, porque hasta ahora no se ha aplicado un modelo de economía circular que aproveche al máximo los recursos materiales de los que se dispone, alargando así el ciclo de vida de los productos.

Al parecer aún no hemos caído en la cuenta de la gravedad de la emergencia socio-sanitaria por la que estamos pasando. Para WWFEspaña, “el modelo post-pandémico de producción y consumo que estamos impulsando, está siguiendo los mismos parámetros de insostenibilidad de los últimos 70 años, un modelo que está poniendo al límite la capacidad regenerativa de nuestro planeta, porque vivimos como si tuviésemos 1,75 planetas a nuestra disposición”.

Según los datos de Global Footprint Network, “los españoles por el ritmo de vida que llevan, necesitan tres planetas tierras”. Y en lo señalado en el artículo de la La Vanguardia La huella ecológica mundial: país por país, “los países como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Dinamarca o Bélgica, seguido de cerca por Estados Unidos son los que más hectáreas consumen por ciudadano, ya que necesitan más de cinco hectáreas por habitante”.

Otro alarmante punto a tener en cuenta es que con respecto al Día de la Sobrecapacidad, hay países como Qatar o Luxemburgo que apenas la próxima semana, ya habrán agotado su presupuesto de recursos naturales disponibles para todo el año. “Por tanto a partir de ahí empezarán a consumir los recursos de otros habitantes del planeta, y en el caso de los países europeos, se puede apreciar más o menos que todos se sitúan a lo largo del mes de mayo, es decir que no llegamos a la mitad del año cuando empezamos a vivir a crédito”. 

Sumado a ello, la temperatura media registrada en España durante este año como en los anteriores, ha estado por encima de la media, siendo el 2021 uno de los más cálidos desde que se tienen registros. “Ese calentamiento global del que tanto se habla, se está trasladando en un incremento de las temperaturas medias en general y las consecuencias no sólo se aprecian en las zonas polares, sino en el cambio en cuanto a la dinámica del clima a nivel mundial y en lo que esto va a suponer en la economía, en ecosistemas naturales y sobre todo en nuestra sociedad; nos estamos enfrentando a un cambio de civilización que va a ser mucho más importante de lo que a priori parece que pensamos”. 

Nos encontramos en una situación en cual no sólo estamos incumpliendo leyes o acuerdos internacionales en materia ambiental, sino que estamos incumpliendo las leyes básicas de la física, porque estamos viviendo en un planeta finito, con un punto de vista y con unos hábitos de consumo que pareciera que fuéramos un planeta infinito. 

¿Es posible mitigar esta crisis?

Si bien el nivel es crítico, pues por una parte la contaminación química por partículas como el plástico ya ha alcanzado todos los rincones del planeta y está siendo inasumible para los ecosistemas naturales y sobre todo para la vida humana; y por otra, repercute aún más en el incremento de la injusticia social.

Sin embargo, gracias al Informe Brundtland de 1987, en el cual se utilizó por primera vez el término desarrollo sostenible, definido como “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”. Si bien no tuvo significativas transformaciones concretas, sí implicó una nueva manera de empezar a pensar en el aspecto ecológico, económico y social. Actualmente, con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, se espera el compromiso y la acción de los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil en conjunto con todas personas, para lograr un modelo de desarrollo global, equitativo que no degrade los recursos naturales, sino que genere riqueza y bienestar y que sea perdurable en el tiempo, donde los modelos de desarrollo sostenible incorporen los tres enfoques por igual: económico, ecológico y social. 

 “La sostenibilidad será uno de los vectores de innovación y transformación de la economía y nuestros hábitos más importantes en los próximos años, porque además de impulsar planes y políticas para contribuir a los ODS, es necesario impulsar iniciativas y modelos de negocios sostenibles, pero sobre todo hay que trabajar para crear nuevas oportunidades para la sostenibilidad”.

Para propiciar esta transformación hacia el desarrollo sostenible, la invitación apunta a ponerse en marcha como agentes de cambio, a crear emprendimientos sociales con impacto positivo, donde el rol de las personas sea dar soluciones innovadoras a los problemas más acuciantes de la sociedad. Por ello, RIPO busca mostrar proyectos de emprendimiento social vinculados con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) donde cuenta con ‘Muéstranos tu Proyecto ODS’ para contribuir a la visibilidad y que así lleguen nuevas oportunidades para generar alianzas”. 

Por Magdalena Cáraves H.

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