“El Programa de Mentoría de SINGA ayuda a tener una visión clara de lo que queremos realizar”

Para mí, el hecho de haber sido seleccionado como emprendedor para el Programa de Mentoría de CONEXUS I el año 2020, implicó mucho, principalmente por la acogida del equipo y porque a partir de una idea, aunque estuviera en “fase semilla”, pudieron ver la potencialidad de que fuera algo innovador y con posibilidades reales de desarrollo. Además, significó una oportunidad de iniciar el camino para organizar y crear el marco teórico, lo cual hoy se refleja con “Puentes de Arte”, un proyecto que crea y utiliza las artes escénicas como vehículo de creación de puentes de entendimiento social entre menores extranjeros no acompañados y la población donde residen.

También, el programa por una parte, me ayudó a organizar todos aquellos elementos que tenemos en mente y, por otra, a tener una visión clara de lo que queríamos realizar, donde las mentorías tuvieron un rol fundamental en la validación, corrección de una acción o de aconsejarnos por otra.  

Este programa es un continuo aprendizaje de nuevas metodologías y conceptos que podemos aplicar para desarrollar nuestra idea.

Gracias al trabajo y la dedicación constante fue posible encaminar de la mejor manera la propuesta final del proyecto. Sumado a ello, lxs mentores tanto Adolf como Helena Monill, nos abrieron el cielo, su experiencia tuvo un valor crucial para avanzar de forma segura y rápida, para evitar planteamientos erróneos que por nuestra inexperiencia, prejuicios o pasión podíamos cometer, obviar u omitir. Por eso el acompañamiento durante el desarrollo del emprendimiento es trascendental, pues en mi caso me ayudó a replantear cada paso donde el conocimiento de los mentorxs me ayudó a organizar el proyecto y a presentarlo de manera atractiva para también atraer a posibles colaboradores o inversores.

Al reflexionar acerca de qué es para mí el emprendimiento con impacto positivo para la sociedad, se me viene a la mente: “¿Como unx de nosotrxs podría estar feliz si todxs los demás están tristes?”. Creo que la humanidad iría mucho mejor si en cada segundo recordáramos este proverbio africano que me enseñó una niña de ocho años en mi primer viaje a Bissau.

Parece que el avance social que se relaciona con el tecnológico a veces nos hace perder nuestra parte social, a individualizarse y a competir con otras personas desvirtuando la esencia social del ser humano. El impacto social positivo, la recuperación de valores cívicos de convivencia, la relación sana para con otrxs y la naturaleza son aspectos que se han de trabajar para conseguir una sociedad más justa y sana; y el el impacto social apunta a construir una sociedad más equitativa, con más respeto al prójimo, preocupándonos de que todxs vayamos de la mano creando una sociedad libre, donde nadie se sienta discriminadx, diferente o inferior a otrxs, sino que las personas tengan las mismas oportunidades nazcan donde nazcan.  

Mi mensaje para quienes están en CONEXUS II es que disfruten y aprendan de la experiencia, que no suelten la mano de sus mentorxs y cojan las de los colaboradorxs que les aporten conocimiento a su proyecto.

Y si bien es cierto que hay momentos en los que emprender da miedo, no hay que quedarse allí, porque éste nos paraliza y evita que avancemos; por lo que los problemas que vayan surgiendo se resolverán sobre la marcha y nunca pienses que es un fracaso, observa desde el punto de vista contrario, que ha salido bien y que está en nuestras manos corregir las deficiencias detectadas. Puede que te ganes o no la vida con tu proyecto, pero has diseñado algo que te entusiasma y sólo eso ya tiene un gran valor.

Autor Joan García, Emprendedor-Comunidad CONEXUS I, Co- Fundador de CohesionArt.

Editora: Magdalena Cáraves H.

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